La artrosis se refiere a cambios degenerativos en las articulaciones, que comienzan con el agotamiento del tejido cartilaginoso y con el tiempo conducen a una limitación o pérdida total de la movilidad. La enfermedad es más susceptible a las personas mayores, pero también se desarrolla en personas menores de 40 años. La prevalencia del diagnóstico es alta: alrededor del 20% de la población mundial, de los cuales hasta el 80% son pacientes mayores de 70 años.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad?
Para comprender qué es la artrosis (un nombre alternativo es osteoartritis), es necesario comprender cómo funciona una articulación. Una articulación de dos o más huesos está rodeada por una cápsula articular y permanece móvil gracias a una cavidad llena de líquido sinovial. La masa elástica actúa como lubricante, evitando la fricción y el desgaste prematuro de las superficies articulares. El tejido cartilaginoso, a su vez, actúa como amortiguador. En las articulaciones individuales, sus funciones se complementan con meniscos o discos.
La principal causa de los cambios degenerativos en la artrosis es la discrepancia entre las influencias externas y la capacidad de la articulación para resistirlas. El papel de factor provocador puede desempeñarlo:
- edad, lesión, exceso de peso;
- falta de nutrientes;
- actividad física excesiva;
- procesos inflamatorios;
- enfermedades genéticas;
- reacciones autoinmunes, etc.
La osteoartritis en los adultos mayores suele ser el resultado del envejecimiento natural y el desgaste de las estructuras óseas. Por tanto, después de los 50 años, se diagnostica en una de cada tres personas, y después de los 70 años, en una de cada dos. Además, la destrucción acelerada de determinadas articulaciones es típica de representantes de varias profesiones: mecánicos, cargadores, tejedores, bailarinas, etc.
Bajo la influencia de factores desfavorables, el tejido del cartílago se daña y se vuelve más delgado. Como resultado, los huesos se mueven y comienzan a frotarse entre sí, provocando un malestar notable. El proceso va acompañado de inflamación e hinchazón. Las superficies articulares se deforman, el tejido cartilaginoso perdido se reemplaza por espinas y crecimientos óseos que dificultan el movimiento y provocan discapacidad. En tales casos, sólo un analgésico fuerte puede aliviar el dolor durante mucho tiempo.
Tipos de artrosis
Los procesos destructivos dentro de las articulaciones se denominan primarios si se desconoce la causa de su aparición y secundarios si se desarrollan en el contexto de determinadas enfermedades y afecciones. La osteoartritis aguda se asocia con factores infecciosos y de estrés y se caracteriza por un curso rápido. La forma crónica se desarrolla gradualmente y amenaza con limitar la actividad física si se rechaza la terapia. Además, el tipo de enfermedad está determinado por el lugar de su desarrollo.
Artrosis de la articulación de la cadera (coxartrosis)
Se acompaña de dolor en la zona de la ingle, que se extiende a la superficie del muslo, afectando ocasionalmente a la zona de la parte inferior de la pierna. En las etapas iniciales, surgen dificultades al caminar, subir escaleras y durante largas caminatas: cojera. Posteriormente, a una persona le resulta difícil hacer cosas básicas relacionadas con la carga en la articulación dolorida: ponerse los zapatos, andar en bicicleta, atarse los cordones, caminar sin muletas. Los músculos se atrofian, la pierna se acorta y se produce dolor en la zona lumbar y en la rodilla. En ausencia de terapia, la probabilidad de discapacidad es alta.
Artrosis de la articulación de la rodilla (gonartrosis)
A menudo se diagnostica en mujeres y es grave, con exceso de peso y venas varicosas. Las molestias en la rodilla aumentan con el mal tiempo, al subir escaleras o durante la actividad física. A medida que avanza la enfermedad, se alteran los movimientos de flexión y extensión, aparecen deformidades de las extremidades, signos de inflamación e hinchazón. La osteoartritis de rodilla a menudo se confunde con daño de menisco, que se caracteriza por un desarrollo más rápido.
Artrosis de la columna
Una forma común de procesos degenerativos de las articulaciones, que pueden desencadenarse tanto por cargas elevadas o por deficiencia de minerales como por una serie de enfermedades que afectan a las vértebras. La dificultad del diagnóstico se debe a que los síntomas se disfrazan como manifestaciones clínicas de otras patologías. La osteoartritis de la columna puede desarrollarse en diferentes áreas: torácica, lumbar, cervical, sacrococcígea. En consecuencia, los síntomas y los nombres serán diferentes.
Artrosis del tobillo
A menudo es consecuencia de lesiones domésticas o profesionales, exceso de peso o problemas de ligamentos. Comienza con dolor e hinchazón en la zona del tobillo, que aumenta después del esfuerzo físico y las largas caminatas. Pueden presentarse crujidos y movilidad limitada y progresar a medida que avanzan los procesos degenerativos. El diagnóstico se complica por el edema, que se asocia con otras enfermedades: diabetes, daño renal, enfermedades cardíacas.
Artrosis de la articulación del hombro (oartrosis)
Generalmente causado por una dislocación, un golpe fuerte o una fractura. Hay un dolor doloroso que se irradia a la parte inferior de la extremidad y que preocupa principalmente por la noche. A medida que el cartílago se deteriora, se producen dificultades con la abducción, la rotación y otros movimientos del brazo. La enfermedad debe distinguirse de los problemas cardíacos y de las enfermedades de la columna, que tienen manifestaciones similares.
Artrosis de las articulaciones del pie.
Afecta tanto a las articulaciones grandes como a las pequeñas del pie. Muy a menudo se desarrolla un proceso destructivo en la zona del pulgar, por lo que se confunde con gota. El factor provocador no suele ser el daño en los pies, sino la selección incorrecta de zapatos en combinación con el pie plano. En un espacio reducido, la zona de la articulación se lesiona, se espesa, se inflama y pierde movilidad.
Artrosis de las articulaciones y los dedos.
El daño a las articulaciones pequeñas suele ser múltiple y se desarrolla en ambas manos. El proceso suele estar asociado a cambios en los niveles hormonales, por lo que suele observarse en mujeres durante la menopausia. En la etapa aguda, las articulaciones se hinchan, se enrojecen y pueden aparecer nódulos en ellas. Poco a poco el dolor disminuye, pero aumentan las deformidades de los dedos y se pierde la movilidad.
Las lesiones y los nervios pinzados en la zona de la mano pueden provocar procesos degenerativos en la articulación de la muñeca. El requisito previo suele ser el síndrome del túnel, que afecta la circulación sanguínea. También es común la rizartrosis, provocada por cargas en la base del pulgar. El dolor en este tipo de artrosis es moderado, pero la movilidad puede verse afectada y pueden producirse crujidos durante el esfuerzo.
Artrosis de la articulación temporomandibular.
A menudo ocurre en el contexto de problemas dentales, patologías autoinmunes y endocrinas. A menudo, el factor provocador es el estrés crónico, que provoca tensión en los músculos y apretar convulsivamente los dientes, lo que perjudica la nutrición de la cápsula articular. La enfermedad se acompaña de molestias en la mandíbula y puede provocar mareos, problemas de audición, sueño y simetría facial.
Entre las lesiones grandes, las más comunes son la gonartrosis, la coxartrosis y la artrosis de la articulación del hombro. De los pequeños, las articulaciones de las manos y la columna son las más afectadas. Con mucha menos frecuencia, se observan procesos degenerativos en la zona de la rótula, la clavícula, el talónavicular y el codo. Suelen ser provocados por lesiones o estrés específico, en particular deportes profesionales o trabajos con movimientos monótonos.
Otros tipos de artrosis
Otra clasificación de la enfermedad está relacionada con la naturaleza de los procesos destructivos y los motivos que los provocan. Si los cambios degenerativos están asociados con las consecuencias de una lesión, se habla de artrosis postraumática. Cuando las enfermedades autoinmunes se convierten en el factor que desencadena el agotamiento del tejido cartilaginoso, se distinguen los tipos reumatoide y psoriásico.
Si la enfermedad afecta a una articulación, se habla de artrosis localizada. Si se ven afectadas varias articulaciones, se utiliza el término poliartrosis (u osteoartritis generalizada). La forma progresiva de la enfermedad se refiere a la rápida destrucción del cartílago, que se desarrolla en tan sólo unos pocos años. Si el proceso se acompaña de crecimientos óseos y afecta a ligamentos y tejidos cercanos, se diagnostica artrosis deformante.

Etapas de la artrosis
Los procesos degenerativos en la articulación se desarrollan gradualmente y con el tiempo conducen al adelgazamiento y destrucción total del cartílago. Los cambios iniciales se notan sólo a nivel celular, pero a medida que avanzamos hacia grados posteriores de artrosis, los signos clínicos se vuelven cada vez más pronunciados. Su naturaleza, así como los indicadores radiológicos, forman la base para la clasificación de la enfermedad.
Artrosis de la articulación etapa 1.
Acompañado de cambios menores en el tejido óseo y cartilaginoso. Todavía son poco visibles durante la ecografía y el examen de rayos X, pero ya son visibles en la TC. Con cargas importantes, el dolor a corto plazo, la hinchazón y el movimiento en el área afectada son algo limitados. Hay cierto estrechamiento del espacio articular y agudización de los bordes óseos. En esta etapa, la enfermedad responde bien a la terapia con medicamentos.
Artrosis de la articulación etapa 2.
Los procesos destructivos están progresando. Las fotografías muestran un estrechamiento significativo del espacio articular, el daño del cartílago alcanza el 50%. El dolor sigue siendo moderado, pero se vuelve permanente. Aparecen síntomas característicos de cada tipo de artrosis, como cojera, disminución de la amplitud de movimiento, crujidos, acumulación de líquido en la cavidad sinovial, etc. El tratamiento de la artrosis articular en esta etapa de la enfermedad permite frenar los cambios destructivos.
Artrosis de la articulación etapa 3.
La enfermedad conduce a la destrucción completa del cartílago. Las superficies articulares se expanden significativamente debido al crecimiento óseo, la brecha prácticamente desaparece. Pueden aparecer caries, formaciones quísticas y deformidades. Comienza la destrucción ósea, adelgazamiento de las fibras musculares adyacentes a la articulación. Los movimientos de flexión y rotación son limitados. El dolor es severo. En ausencia de tratamiento, se inician los procesos de fusión y osificación de las estructuras articulares, lo que se acompaña de una pérdida total de movilidad. El paciente pierde la capacidad de autocuidado y necesita cuidados constantes.
Los primeros grados de artrosis responden bien a la terapia con medicamentos, lo que le permite preservar la movilidad tanto como sea posible y detener los procesos degenerativos. En casos avanzados, aliviar la afección solo es posible con la ayuda de fisioterapia, tomando condroprotectores, antiinflamatorios y analgésicos. En algunos casos, la única opción de tratamiento es la cirugía.





















